Las patatas fritas forman parte del patrimonio gastronómico, cultural y turístico belga. ¿Qué sería de Valonia sin sus innumerables puestos de patatas fritas?

Unas buenas patatas fritas se comen entre amigos, en familia… en un cucurucho o en una bandeja, de la mañana a la noche. Y las encontramos tanto en la ciudad como en el campo, en las áreas de estacionamiento de las carreteras principales, en las plazas de los pueblos…

 

Las salsas de las patatas fritas

Las patatas fritas se degustan con una buena salsa y, en lo que a esto se refiere, se puede elegir desde la tradicional mayonesa hasta nombres tan sugerentes como las salsas Mammouth, Mafia, Brasil, Bansai, Tzigane


El origen de la patata frita

Una leyenda que data de 1781 cuenta que durante los inviernos más gélidos, el río Mosa de la región de Namur estaba congelado y, al no poderse pescar los pescaditos que normalmente se freían para comer, los habitantes cortaban las patatas recordando su forma y las freían. Puede que las patatas fritas sean belgas, pero son sobre todo de origen valón.


¿Cómo se cocinan?

Las patatas fritas tienen sus normas, es la forma de garantizar la calidad de unas buenas patatas fritas.

No todas las patatas son válidas: una buena patata frita tiene la dimensión de 1 cm por lado, con una primera cocción a 150° y una segunda cocción a 175°. Resultado: una patata frita dorada, crujiente por fuera y tierna por dentro.

Una patata de calidad dará una buena patata frita. Por esta razón, las patatas fritas belgas son tan sabrosas. La etiqueta Terra Nostra garantiza la calidad de las patatas producidas en Valonia.

En Valonia, podemos encontrar un gran número de variedades de patatas más bien clásicas como las Charlotte y las Nicola, pero también tradicionales como la Come de gatte, la Ratte y la Plate de Florenville.

Bélgica Turismo te facilita un listado con sus puestos de patatas fritas o fritkots.