4 fantásticos circuitos en el sur de Bélgica, Valonia. Cada uno con su propia personalidad, historia y estilo.

El circuito de Spa-Francorchamps

Spa Francorchamps

En una parte del mundo al que le encantan los deportes del motor, Spa es el Silverstone de Bélgica. Su historia original, su entorno impresionante y su calendario repleto de eventos de primera clase han consolidado este lugar como unas de las pistas de carrera emblemáticas en el mundo para coches y motos de todas las formas, tamaños y vintages.

El Circuito de Spa-Francorchamps, que es el nombre completo, ha sido una meca del deporte del motor desde el nacimiento de la competición internacional organizada poco después de la Primera Guerra Mundial. Francorchamps se encuentra a 8 km de la ciudad de Las Ardenas que le ha dado su nombre a los centros termales de todo el mundo, y puesto que Spa es más fácil de pronunciar, se ha quedado con ese nombre.

El circuito de Jules Tacheny en Mettet

Jules Tacheny Racetracks

Aunque las carreteras alrededor de Mettet, 20 km al sudeste de Charleroi, han organizado carreras de motos de primera clase desde la década de 1920, antes de 2010 se inauguró una pista de carreras permanente. El circuito de 2.3 km de Jules Tacheny ―llamada como una estrella de las motocicletas de la década de 1940― organiza numerosos eventos automovilísticos, que incluyen Superbiker, una rama del Campeonato Mundial de rallycross y ―para los propietarios aficionados― el VW Fun Cup, que se corre de forma parecida al Bug Show en Spa.

Mettet es la primera pista en el sur de Bélgica, Valonia, que se dedica al entrenamiento de motociclistas, para mejorar las habilidades de los conductores sin experiencia y sensibilizarlos en la seguridad.

El circuito de carreteras histórico en Chimay

Chimay Classic

Chimay, una pequeña ciudad en el sur de la provincial de Henao, a poca distancia de la frontera francesa, es conocida por el monasterio trapense que produce cervezas y quesos excepcionales.

A los fanáticos de los autos les gustan las cervezas y el queso, pero vienen aquí para apreciar el circuito de carretera histórico que serpentea por la magnífica campiña y que ha sido el escenario de eventos automovilísticos desde 1926, aunque la versión moderna, de 4.5 km, mide menos de la mitad de longitud del original.

La pista de carreras de Gedinne Racetracks y el circuito Antoine Schmit

Gedinne

Para los amantes de las motos clásicas, el pueblo de Gedinne en la provincia de Namur es la versión valona reducida de la isla de Man TT. Se organizan carreras de motos desde 1947. El circuito de 5.06 km pasa por caminos rurales llenos de baches, estrechos, serpenteantes y montañosos, con un alambrado que tiene púas. La recta más larga del circuito es de apenas 200 metros. Los inspectores de salud y seguridad brillan por su ausencia.

El momento culminante anual de Gedinne es el Belgian Classic T, restringido a motos clásicas de antes de 1972. El evento, organizado por voluntarios del Club de Motoclicleta de Carreras Clásicas Belgas, se ha descrito como el alma del deporte del motor. «Comparado con la Isla de Man», escribió un competidor, «el encuentro no pertenece tanto a una edad distinta como a una galaxia distinta». 

 

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