La Batalla de Las Ardenas | Un poco de historia

La Batalla de Las Ardenas es la última gran batalla de la Segunda Guerra Mundial en el frente de la Europa del Oeste.

En otoño de 1944, Alemania fue acorralada, atenazada por el progreso de las fuerzas soviéticas en el este y de las fuerzas aliadas en el oeste. Hitler todavía pudo permitirse una gran ofensiva relámpago, como en mayo de 1940, pero tuvo que actuar con rapidez, pues los bombardeos aéreos masivos de los aliados y la apisonadora soviética redujeron las capacidades militares operacionales del Reich. El objetivo de Hitler era ganar tiempo, tratando de atacar en dirección a Amberes para dividir el cuerpo expedicionario aliado en dos y llevar a los angloamericanos y a su comandante en jefe Eisenhower a negociar una paz por separado. Nombre del código de la operación: «Wacht Am Reich». El Führer también soñaba en llevar a cabo esta negociación para desarrollar armas secretas que cambiarían el curso de la guerra.

El 16 de diciembre de 1944, 200.000 soldados alemanes, apoyados por centenares de carros de combate, superaron la frontera belgoluxemburguesa, durante la Ofensiva von Rundstedt. Fustigados por la violencia del asalto, los aliados reaccionaron rápidamente y Valonia se convirtió en el escenario de grandes enfrentamientos que duraron semanas, aterrorizando a la población, con la pérdida de más de 2.500 civiles.

Un punto clave del sector, a la vez para los alemanes y los americanos, es Bastoña, importante centro de comunicación. La sede de Bastoña, desde los principios del ataque, se convirtió en un lugar emblemático en la Batalla de Las Ardenas, y el ataque exitoso del III Cuerpo Blindado de Patton el 26 de diciembre lo convirtió en una leyenda. La situación se estabilizó para los aliados cuando los claros, en un duro invierno, permitieron a la aviación aliada, que dominaba el aire, entrar en acción.

A partir de enero de 1945, se destruyó una gran ofensiva aérea alemana que generaba numerosas pérdidas aliadas, pero tuvieron lugar combates encarnizados hasta el 30 de enero. El invierno fue particularmente encarnizado, ya que Hitler, que renunció a tomar Amberes, causó todo el daño que pudo a los aliados.

La Batalla de Las Ardenas, llamada Battle of the Bulge («La Batalla del Saliente») por los americanos, dejó numerosas huellas en la memoria valona, que atestiguaron la virulencia del nazismo en la agonía, pero también la capacidad de la resistencia hasta su completo hundimiento.

Philippe Raxhon, historiador y profesor de la Universidad de Lieja